6 feb. 2010

Caretas de Carnaval

Mes de febrero... se acerca una fiesta que durante mucho tiempo estuvo prohibida, el carnaval. Estuvo prohibida por su forma de celebración, es una fiesta bastante carnal (gente disfrazada, con mascaras y caretas, bailan y van por la calle tapando su identidad) lo de carnal lo dice la palabra carnaval y es contraria a toda creencia católica, cristiana y evangélica, es una fiesta profana, del pueblo... En esta fiesta la gente se disfraza de personajes, cosas...y esconde un poco sus vergüenzas mostrando al mundo todo su arsenal de tonterías y bailecitos raros.
En carnaval, algunos hombres muestran su lado más femenino, porque casi todos, alguna vez nos hemos vestidos de mujer (yo también me he vestido de mujer y no veas que mujerona) pero yo creo que nos vestimos de mujer, para ponernos tetas, porque cuanto más grande nos las pongamos mejor, y es que siempre le pedimos un sujetador a nuestras madres, que después a lo mejor no se lo devolvemos (a saber donde ha terminado el sujetador y el relleno). Cuando nos vestimos de mujer siempre está la coña de hacer de tía facilona, y no es que queramos ligar con algún tío (que los habrá) lo hacemos porque es carnaval, y en carnaval puedes ver cosas como que una tía vestida de tío, se lie con un tío vestido de tía, ya sé que suena rebuscado, pero es totalmente cierto, o puedes ver cualquier cosa todavía mas extraña.
Por otro lado, los carnavales son una manera divertida ser quien no eres, todos podemos ser Obama, Zapatero, o cualquier político, o simplemente con ponerte un bigote y una peluca, ya estas disfrazado, y es que, lo que despunta en un carnaval es alguien que no va disfrazado. Muchos ven el carnaval como una excusa para beber, y es cierto, es una de tantas fiestas donde se bebe, pero es peculiar porque se bebe disfrazado y es algo diferente, además una vez al año no hace daño.
En España la tradición del carnaval es antigua, pero hay en muchos sitios donde se ha perdido, en las grandes ciudades no hay tanta tradición como en los pequeños pueblos, donde con solo poner un baile para niños y mayores, se hace feliz a muchos ciudadanos. Podemos presumir de carnavales muy famosos, los de las islas canarias, sobre todo Tenerife, Cádiz, Badajoz, etc... Grandes ciudades como Madrid o Barcelona (la pela es la pela y no se la gastan en disfraces) han perdido la tradición.
La conclusión es que el carnaval es un gran regalo para el corto mes de febrero, y debemos disfrutarlos estemos donde estemos, ya sea disfrazándonos o simplemente poniéndonos una careta...

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